Los pies en el suelo

04/07/2011                                                                                                          Víctor J. Hernández Bru

Mal que me pese, uno empieza a tener ya muchas cosas que contar, por aquello de haberlas vivido si no de todos, al menos sí de muchos colores. Y en esto del balón, la desgracia ha metido en mi memoria, flaca y corta pero a veces suficiente, demasiados testimonios de proyectos rotos, truncados, malditos y muertos.
Y en todos ellos, un testimonio común: el testimonio del despilfarro, de la alegría desmedida, del País de las Maravillas, de los atmosféricos castillos y de los varios palmos sobre el suelo.
He visto, he sentido, caer proyectos que soñaban con hablar idiomas, que prometían llenar recintos deportivos, que tenían amigos por todas partes y que se habían fabricado una matricula propia con el lema de ‘invencibles’.
Y en todos ellos, un denominador común: la falta de previsión, los cantos de sirena, las cuentas en el aire y la bisoñez  económica por bandera.
He visto a presidentes pasar de los grandes palcos a la limosna; a entrenadores cambiar las fastuosas presentaciones por los encierros; a jugadores transitar de la adoración a la persecución, del lujo a las manifestaciones declamatorias de sueldos y fichas.
Y en todos ellos, siempre lo mismo: alguien que no casó gastos e ingresos, alguien que no hizo un plan de negocio, una cuenta de resultados, una mísera ‘cuenta de la vieja’.
Por eso, con todo, con fallos y con errores, con pros y contras, en mitad de esta vorágine de números rojos, a la UD Almería y a sus dirigentes hemos de agradecerles que las cuentas estén donde deben estar; que los proyectos tomen tierra y se confeccionen en función de los apoyos públicos del equipo y que el club sea más o menos una empresa que se rija con los criterios de una empresa.

El mejor ataque es una buena defensa

27/06/2011                                                                                                              Pepe Flores

La Unión Deportiva Almería cambió, finalmente, el perfil. Tras comprobar que segundas partes nunca fueron buenas con el fichaje frustrado de Luis Zubeldía, la entidad se ha decidido por un técnico con otras características muy diferentes. Los expertos dicen que un equipo que no sea uno de los ‘grandes’ debe pensar primero en asegurar su marco para después, tratar de aprovechar alguna oportunidad que se presente frente a la portería rival.

Las dificultades para encontrar un entrenador con un perfil similar al de Unai Emery, la ‘asignatura pendiente’ del presidente rojiblanco, Alfonso García, que no ha olvidado nunca al técnico vasco que llegó del Lorca, el máximo accionista del club ha cambiado su objetivo. Ante los problemas para encontrar otro Emery, ha optado por escuchar a los expertos y buscar un hombre que se ha mostrado ya capaz de dotar de seriedad defensiva a sus equipos.

Lucas Alcaraz, a quien los antiguos aficionados recordarán, puesto que ya entrenó a un equipo almeriense anteriormente, es el elegido para dirigir la nave rojiblanca la próxima campaña. Su designación ha causado cierto revuelo entre los aficionados rojiblancos, pero serán los resultados los que decidirán si su fichaje ha sido o no acertados. A su favor cuenta con un dilatado curriculum y un gran conocimiento de la categoría. En su contra, el problema que puede encontrar con respecto a la marcha de jugadores que no desean continuar en el equipo, que después puede tener continuidad si alguno de ellos finalmente se queda. Alcaraz se reunirá rápidamente con su nueva plantilla para conocer las intenciones de sus jugadores y decidir con celeridad los relevos que deben realizarse.

La Federación, matando moscas

26/06/2011                                                                                                          Víctor J. Hernández Bru

Más allá de la polémica generada por el frustrado fichaje de Luis Zubeldía por la UD Almería, de la cual ya se han escrito ríos de tinta y, en ocasiones, de sangre, a mí lo que me ha llamado la atención de la historia es el motivo por el cual el argentino no ha podido terminar entrenando en España.
Estamos en un fútbol en el que los clubes deben miles de millones a jugadores, entrenadores, proveedores, hacienda y al Lucero del Alba; en el que hay categorías en las que un alto porcentaje de los participantes tienen en entredicho su continuidad por el descalabro económico en el que se hallan; en el que hay sospechas de casi todo lo malo y nadie arroja luz para bien o para mal; en el que hay una crisis estructural de tamaño descomunal en cuanto al consumo del producto fútbol en vivo y en directo y, por tanto, en cuanto a asistencia a los campos en la gran mayoría de los clubes; y en el que los ingresos atípicos son más que nada una fuente de discusiones y polémicas que un día u otro conducirán a la huelga y al cisma.
Y en mitad de todo eso, resulta que la Federación se entretiene en dictaminar cuántos años de experiencia en la máxima categoría argentina son necesarios para poder entrenar en nuestro país. Y digo yo: ¿no sería más sencillo que en nuestro fútbol pudiera entrenar cualquiera que homologase el título de entrenador superior de su país con el del nuestro y, en lugar de andar en estos cálculos, los federativos se dedicaran a trabajar en arreglar el resto de problemas del balompié patrio, que tienen pinta de ser bastante más graves?
Pues eso.

Ley del embudo para Kun

25/05/2011                                                                                                             Víctor J. Hernández Bru

No es el caso de la UD Almería, ahora mismo, pero podría ser y a buen seguro que lo ha sido en algún momento; y lo será. Esta mañana he desayunado con unas declaraciones de Kun Agüero que pocos más, además del yerno de Maradona, el de la ‘mano de dios’, podrían haber firmado.
El tipo es futbolista profesional, cobra unos siete millones de euros por temporada (me alegro por él; no es un delito), tiene un contrato firmado al que le restan varios años y que incluye una cláusula de rescisión con nombres y apellidos y, además, ha dicho en diferentes ocasiones que jamás jugaría en otro club llamado Real Madrid.
Sin embargo, un buen día, al parecer se levantó juguetón y decidió que se quiere ir. Y no te vayas tú a creer que el tipo, sabedor del contrato que le une con la entidad ‘Atlético de Madrid’, se ha puesto a negociar con ella, ha intentar buscar una salida digna y consensuada o algo por el estilo.
El hombre se fue al Estadio, dijo que se quería ir y acto seguido se lo contó a la prensa. “Me quiero ir y el club tendrá que respetar mi decisión”. Claro que sí. Si total, ¿para qué sirven los contratos en el fútbol. Ya lo dijo Basile, precisamente en referencia al mismo club: “Yo me cago en el contrato”. La diferencia es que éste se refería a renunciar a un contrato si su club no lo quería; mientras que en el caso del Kun lo que quiere es incumplir su compromiso. ¿Y sabes lo peor?: Que el tipo, por encima de acuerdos, contratos, éticas y morales, jugará donde él quiera. Y la cláusula, para Basile. Es la ley del embudo: lo ancho para el Kun y lo estrecho para los demás. Fútbol.

Proyecto anti-cemento

09/05/11                                                                                                   Víctor J. Hernández Bru

Ya sí. Ya no quedan esperanzas porque las matemáticas las han derrotado. La UD Almería ya ha asegurado plaza en Segunda División para la próxima temporada y cada día que pase sin tomar decisiones en ese sentido, es un día perdido.
Dentro de la realidad de que no hay nada positivo en un descenso, es cierto que hay un factor que la UD tiene a su favor: el tiempo del que ahora dispone para preparar el proyecto con el que ha de volver a la mejor liga del mundo.
Un proyecto que, perdónenme los puristas, no es sólo deportivo. Es más, posiblemente, la parte más importante no sea la deportiva. El Almería tiene un gran factor a su favor, el económico, por obra y gracia de un presidente que, hasta el día de hoy, ha decidido dedicar parte de su fortuna a que nuestra ciudad tenga un equipo en Primera División.
Sin embargo, el hecho de que el club no haya necesitado (aunque siempre sería positivo) buscar recursos económicos no esconde que lo que sí necesita es una herramienta que también sirve para mejorar su economía: el respaldo social.
Si el proyecto de la UD mira hacia Primera División, el trabajo principal es borrar cemento de la grada del Estadio Mediterráneo. Y ése es un objetivo que no se logrará con odas al almeriensismo ni con reproches sobre la falta de apoyos.
El producto UD Almería tiene que volver a ser atractivo para su público, como lo fue el día que se logró el billete de Primera División. Desde ese día, el equipo ha ido perdiendo público y respaldo, hasta desembocar de nuevo en Segunda.
Hoy día, a la par que se formaliza un proyecto deportivo atractivo y potente, la UD sabe que ha de ponerse manos a la obra con un proyecto social, porque un buen equipo en Primera, rodeado de cemento los domingos, es un tren hacia el descenso, como se ha demostrado esta temporada.

Con dignidad y premura

27/04/2011                                                                                              Víctor J. Hernández Bru

La dignidad es un concepto subjetivo y opinable. A diez puntos de la zona de permanencia y a siete del rival más próximo, la UD Almería, colista de Primera División, ha arrojado oficiosamente la toalla, después de perder en Zaragoza.
He escuchado a Alfonso García, presidente, decir que la permanencia es prácticamente una utopía y que pide hasta el final que haya dignidad e incluso no quedar último. Me parece bien: realismo y orgullo; no es mala mezcla.
En mi opinión, la UD Almería se ha movido con alto grado de dignidad en buena parte del campeonato. Ha habido partidos en los que ese grado se ha rebajado bastante, bien es cierto, pero en general, su comportamiento ha sido digno, para mí.
De hecho, en el partido que ha marcado su adiós, ha sido superado por la mínima y ha podido llevarse al menos un empate, a pesar de no haber estado bien durante muchos minutos.
No han sido muchos los rivales que le han pasado por encima a este colista, ni que lo han sacado del campo a gorrazos. En la mayoría de los partidos, sus derrotas han sido cortas y muchas por la mínima, algo que no siempre es norma en un colista.
No servirá para mucho, pero tampoco estaría mal que las cosas continuaran así hasta final de temporada, a pesar de que la categoría se puede perder oficialmente de manera inminente.
Como tampoco estaría mal que la maquinaria deportiva comenzara a moverse a partir de ya, pensando en una Segunda División A que, lo recuerdo, es extremadamente complicada, muy diferente a la Primera y con sus propios resortes.
Buenos testimonios de ello pueden dar clubes grandes como Atlético de Madrid, Betis o Real Sociedad, a quienes les costó (o les cuesta) un mundo recuperar una categoría, la Primera, donde anteriormente habían sido importantes. Un peso pesado en Primera no tiene por qué serlo en Segunda, categoría que se mueve con sus propias normas.
Así pues, dignidad y premura podrían ser las recetas para el futuro a corto plazo. Y luego ya veremos.

Honrar a los profesionales

20/04/2011                                                                                             Víctor J. Hernández Bru

Con la zona de permanencia a siete puntos, con 18 que restan por disputarse, parece tan evidente que hay opciones como que éstas son cada día menores. El seguir confiando en que la salvación es posible, no debe desviar nuestro razonamiento del hecho de que es más que probable que esta etapa en Primera División esté tocando a su fin. Y si se confirma el hecho, habrá muchos capítulos que evaluar.

Como habrá tiempo de meterse en los más trascendentes y de futuro, de momento me gustaría centrarme en uno que me preocupa relativamente. Es el reconocimiento a los hombres que han conseguido que la UD Almería se mantenga durante cuatro años en la mejor liga del mundo, junto a presupuestos mucho mayores, a ciudades bastante más grandes y a aficiones seriamente más numerosas.

Hombres a los que, probablemente, tras un hipotético descenso, no les faltarían lugares en equipos de Primera División para la próxima campaña, lo cual no es un delito por su parte sino una simple comprobación de que estamos hablando de profesionales.

En alguna ocasión he vivido casos similares, en los que los profesionales han sido faltados al respeto por haber contribuido al descenso en cuestión. De hecho, ya en este caso he podido leer algún comentario sobre la ‘casualidad’ (empleado el término en el más malicioso de sus sentidos) que suponía el que Diego Alves no jugara, por sanción, ante el Valencia, aunque se dice, se rumorea y se comenta que ése precisamente, y no otro, será su destino en unos pocos meses.

Sinceramente: dudar hoy por hoy de la profesionalidad, la calidad y el compromiso de Diego Alves, al que no tengo el gusto de conocer, es tanto como orinar a unos cuantos metros de la escupidera. Y como él, otros muchos futbolistas que han pasado por este club, algunos de los cuales siguen vistiendo sus colores, han dado sobradas muestras de su profesionalidad e identificación con el proyecto.

Espero y confío en que el club y la afición sabremos darles la salida que merecen, si es que llega el momento en el que ello sea inevitable.

Hasta el final

10/04/2011                                                                                         Victor J. Hernández Bru

Es fácil hablar.  Algo más complicado es currar y tomar decisiones. El presidente de la UD Almería y su equipo se habrán equivocado muchas veces, sin duda. Porque toman decisiones. El martes tomaron una. Una que nadie esperaba y que nadie había pedido. Analizaron, acertada o equivocadamente, y concluyeron que el equipo aún puede salvarse y que necesitaba un revulsivo.
Estoy en contra de este sistema que hace culpables a los entrenadores de los errores de todo el que trabaja dentro de un club. Pero el sistema es ése y con él hay que jugar.
Y la UD Almería decidió darle al equipo ese revulsivo. Es pronto para saber si ha sido así, porque entre otras cosas ante el Barcelona no se pueden sacar conclusiones; y paradójicamente, tampoco hay mucho tiempo para sacarlas, porque la liga se nos va a echar encima antes de que nos demos cuenta.
Pero lo que no se le puede negar a quienes dirigen la nave de la UD es que lo están dando todo. Y dice el libro del costumbrismo español que a quien lo da todo, no se le puede pedir más.
Veremos, pero lo que ha demostrado el club es que está dispuesto a pelear hasta el final. Cuando éste llegue, será el momento del análisis. Porque uno de los factores más contaminantes en el fútbol y el deporte profesional es ese afán de urgencias que prende en periodistas, aficionados, técnicos y directivos.
Será entonces, con la permanencia o el descenso en la mano, cuando se podrá decir si las medidas han sido acertadas o equivocadas. Y analizar si el los mimbres que tiene la UD Almería son suficientes para mantener un cesto en Primera División.

Los lodos de Mourinho

24/03/11                                                                                                        Víctor J. Hernández Bru

Jeje. Ahora resulta que el bueno de Mourinho, además de andar flojo de educación y sobrado de provocación, tampoco va muy bien de memoria. El portugués, todavía entrenador del Real Madrid (aunque ayer manifestaba que ahora su ilusión es volver a Inglaterra; ¡ya se frotan las manos los ‘tabloides’!), se ha olvidado de todo lo que le pasó con el Spórting de Gijón, de cuando acusó a Preciado de no haber puesto toda la carne en el asador contra el Barça, de cuando se entrometió en la labor técnica de su homólogo y dijo de él que no había presentado una alineación que no era la más adecuada para optar al triunfo, de su rifi-rafe en el párking de El Molinón y de sus desprecios al técnico, a la afición y al club de Mareo.
O eso o que tiene un serio problema de ‘densidad magra’ en el rostro, o dicho de otro modo, ‘más geta que espalda’.
No se halla otra explicación para un tipo que primero se dedica a dejar por los suelos a un compañero, acusarlo sin pruebas, ponerlo verde, enfrentarse a él en su casa, despreciarlo y reirse de él; y unos pocos meses después, insinuar que le va a pedir un ‘favorcillo’: que adelante su partido un día, porque a su equipo, el Real Madrid, le viene bien.
Menos mal que Manolo Preciado es, además de un profesional y un caballero, un tipo con memoria; y le ha faltado tiempo para dejar muy clarito, ante la prensa, que el día de juego será el sábado o el domingo, y no el viernes como pedía, lacónicamente, el llorón luso.
No sé si le bastará a ‘Mou’ para empezar a tener claro que, con sus hechos, ha reducido mucho su ‘club de amigos’ en el fútbol profesional español. Quizás al portugués le faltó, antes de desembarcar con su soberbia, su provocación y sus desprecios en el fútbol español, un poco de conocimiento del viejo y rico refranero español. Es eso de “estos polvos traerán aquellos lodos”.
Repito, jeje.

Turienzo, poeta de lo abrumador

21/03/11                                                                                              Víctor J. Hernández Bru

Aunque lo haya dicho ya una y mil veces, no me importa repetirlo: los árbitros son los ‘tontos de la gorra’ en el deporte del siglo XXI. Como para ser árbitro tampoco hace falta ni una preparación extraordinaria ni un intelecto deslumbrante, resulta que al final le están dando una porra y una gorra de plato a quienes, por ello, se creen subidos en la bola del mundo.

Y claro, pasa lo que pasa. Que los tíos acaban convertidos en la risión, en el cachondeíto padre de todo el planeta fútbol, no sólo por lo rematadamente malos que son en el reparto de justicia deportiva, sino por su estúpida prepotencia sobre el campo y por la sublime manera de hacer el chorra, por ejemplo, en la redacción de las actas.

El tal Turienzo, un miope redomado con mando en plaza, convertido en titiritero del silbato por algún iluminado, no se conformó con no dar ni una sobre el terreno de juego, fagocitando algún que otro claro penalti; ni siquiera con expulsar del terreno de juego a profesionales por expresarles simplemente su disconformidad con su estulta actuación; sino que luego nos proporcionó un buen rato de humor con el acta del encuentro.

En ella, las sanciones tanto a Pellerano como al delegado de la UD Almería, venían adornadas con el calificativo de ‘abrumadora’, en referencia a las protestas de ambos. Teniendo en cuenta que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término abrumar como “agobiar con un peso grave”, “producir tedio o hastío” y “producir asombro o admiración”, realmente lo que produce agobio, tedio y hastío son arbitrajes como los del tipejo éste, que mejor haría en grabar sus partidos y echarse un vistazo; y lo que produce asombro y admiración es la capacidad del Comité de Árbitros y de la Federación de convertir a auténticos patanes futbolísticos en dueños y señores de los designios y providencias de clubes con millones de euros de presupuesto y de ciudades con miles de aficionados.

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