Una pareja en actitud cariñosa

Una pareja en actitud cariñosa

Un equipo dirigido por Meredith Chivers, de la facultad de Psicología de Queens (en Canadá) realizó un meta-análisis de 134 estudios de laboratorio entre los años 1969 y 2007, con una participación de más de 2.500 mujeres y unos 1.900 hombres, sobre la correlación existente entre la aparición del deseo sexual en el cerebro del individuo y respuesta fisiológica genital correspondiente (erección en el caso de los varones y una serie de cambios en la vasodilatación de la vagina para ellas).

Para los participantes masculinos, las valoraciones subjetivas mostraron tres veces más concordancia con las lecturas de las reacciones fisiológicas, que para las mujeres. Es decir, que en los hombres la aparición del deseo lleva siempre a la respuesta genital. En la mujer existe menos concordancia.

Sin embargo en un capítulo del libro de Leiblum S.R. y Pervin L.A., Principles and Practice of Sex Therapy, escrito por Bernie Apfelbaum, en 1980, se presentó un nuevo modelo de eyaculación retardada. El modelo de Apfelbaum, en resumen, es que estos hombres parecen tener la capacidad para una respuesta de erección automática, incluso sintiendo poca o ninguna estimulación sexual. Apfelbaum los llama «caballos de trabajo del sexo» porque mantenían erecciones durante una hora o más, “llevando a su pareja a múltiples orgasmos”. Vemos pues un caso contario, de extrema “discordancia” masculina, que contradice lo anterior.

En el estudio de Chivers, las mujeres expuestas a una mayor variedad y número de estímulos sexuales – en el contenido y la presentación – fueron más propensas a tener mayor concordancia entre lo subjetivo y las respuestas fisiológicas. Es decir, entre la aparición del deseo y la respuesta genital.

¿Por qué? ¿Somos los hombres más simples que las mujeres, para estimularnos sexualmente? ¿Y ellas necesitan estímulos más complejos que nosotros?

De todas formas, de todo lo que nos queda por saber sobre la respuesta sexual, hay algo evidente: que el tema es bastante más complejo, de lo que nos muestran las meras medidas de respuesta vascular genital en hombres y en mujeres. Sobre todo en lo concerniente al deseo sexual.