Todas las personas somos personas sexuadas. Como tales vivimos, y ese hecho no podemos eludirlo. Lo somos, y lo somos porque hemos tenido un proceso, durante el cual, hemos ido adquiriendo una serie de estructuras morfoanatómicas, fisiológicas y neuropsicológicas, sobre las cuales han ido influyendo una serie de factores biológicos, psicológicos y culturales, que hacen que seamos personas sexuadas, sexuales y eróticas, de forma única e irrepetible. Y el hecho de ser personas sexuadas influye decisivamente sobre nuestras vidas, incluso cuando exista un intento de negación o de pretendida indiferencia. Porque en nuestra sociedad, existen actitudes de evitación, prejuicios y posturas defensivas, instalados en un silencio timorato, o en una tendencia a frivolizar, ocultando tras la ironía, los chistes y el desdén, las verdaderas necesidades, ignorancias y miedos.

Según un estudio realizado por la FESS y Millward Brown, el 67% de los españoles y españolas, consideran muy o bastante importante la actividad sexual. Y el 34% tienen o han tenido algún problema sexual. En cambio, solo el 15% de ese importante 34%, han consultado con algún tipo de profesional. Y solo el 12% lo ha compartido con una amistad o un familiar. Así están las cosas. Las necesidades sentidas por los ciudadanos, no suficientemente expresadas, se dan de bruces con una sociedad y unas instituciones, que ningunean este hecho ineludible y decisivo, que tanto influye en nuestro bienestar. Y lo que más demandan los ciudadanos, es información. Pero esa información suele estar sesgada por ideologías, o por mitos o ideas erróneas. Es necesaria una información basada en la evidencia científica. Y la información puede ser vertical, o en atención a una demanda, y las dos formas tienen ventajas y desventajas. La primera es poco participativa, pero puede ofrecer un ángulo de visión más amplio. La segunda es más circunscrita al conocimiento del que pide información, pero es más participativa.

Nuestro objetivo es ofrecer los dos tipos de información. Por un lado un pequeño artículo semanal, con diferentes temas sexológicos, con afán informativo y crítico, para cultivar el debate y la reflexión. Y por otro atender las demandas informativas de los ciudadanos, entendiendo que será un lugar de asesoramiento e información. Pero no una consulta. La terapia sexual tiene otros ámbitos de actuación. Eso sí, teniendo la certeza de que algunos problemas, se suelen solucionar con una mera información. Y de eso se trataría, resolver dudas e inquietudes.

Una sexualidad enriquecida, en toda su amplitud, puede ser un contrapunto, frente a tanta agresividad, tanto maltrato, tanto stress y tantas soledades. El papel del profesional de la sexología cumple dos objetivos. El primero, desde la educación sexual y el asesoramiento sexual, facilitar a las personas el conocimiento y la reflexión sobre todo lo que les supone ser personas sexuadas, y la exploración de sus propias capacidades y posibilidades como tales. Y el segundo, desde la terapia sexual, ayudar a superar los problemas sexuales que tanto impacto tienen en nuestro entorno, y que tan en silencio y con tanta soledad se suelen sufrir. Se trata pues, desde este medio, de contribuir sobre todo, a lo primero.